Ubicación y breve historia
Datos de la villa de Marín

El nombre de Marín deriva del patronímico marinus o del vocable de raiz latina mare, haciendo referencia al hecho de estar edificado sobre un promontorio que se introduce en el mar en forma de cuña.

EL municipio de Marín, con una extensión de 40,5 Km2, se encuentra en la margen meridional de la Ría de Pontevedra y asentado en la Península del Morrazo. Situado a 7 Km de Pontevedra y a 27 Km de Vigo, tiene una población de algo más de 25.000 habitantes, de los cuales más de 15.000 viven en su casco urbano.

Marín cuenta con una privilegiada ubicación entre el mar y la montaña, y todo, sus calles, su ambiente, sus gentes... están impregnados de un hondo y tradicional espíritu marinero, no en vano el motor de la economía de este municipio es la pesca.

Breve historia de la Villa

La primera entidad parroquial fue llamada san Giao o Xuliao dos Ancorados. La faja litoral que formando un suave seno se extendía desde los acantilados de Punta Pesqueira hasta los arrecifes de Placeres formando un arenal, estaban primitivamente ocupado por pequeños astilleros, tiendas de rederos, veleros y cordeleros, que formaron la primitiva población ribereña. esta se encontraba principalmente concentrada en los lugares denominados Puerto Marín, Puerto Zapal, Puerto Gudín y Pousos de Area.

Sobre la leve prominencia situada entre los riachuelos de Gudín y lameira,la antigua ermita de Nossa Senhora de Guía, erigida por la devoción mariana de aquellos primitivos moradores, constituyó el primer jalón del posterior núcleo urbano.

Ya mucho más tarde, la villa de Marín es donada por laReina Doña Urraca de castilla en el año 1112 al caballero Diego de Arias de Deza y a su esposa Sabina Díaz, como premio a sus señalados servicios. En dicha donación se incluía un amplio Coto de tierras. A dicho Coto se añadía jurisdicción sobre prácticamente toda la zona costera de la Ría de Pontevedra, zona del Morrazo hasta Marín y desde Sanxenxo hasta las Tranzoeiras de Aguiño.

Muerta sin sucesión Sabina Díaz, su esposo tomó el hábito en el Monasterio de Santa María de Oseira (Orense) en 1151. En tal circunstancia dona la villa y a su Coto marítimo-terrestre al monasterio. Por más de 300 años el monasterio regentó sin grandes sobresaltos el legado, pero a partir del siglo XV tuvo que hacer frente a la codicia de los nobles que llevaron a cabo actos de intromisión y violencia contra las tierras y los vecinos del señorío abacial de Oseira.

Del mismo modo surgió una larga rivalidad entre el Abad de Oseira y la Mitra compostelana por razón de que el Arzobispo de Santiago, Señor de Pontevedra, pretendía ingerirse también en el Señorío de Marín, abrogándose derechos sobre el mar de la Ría.

Pero es Don Suero de Oca, abad de Osera, quien reacciona enérgicamente visitando a los Reyes Católicos en el año 1486 y pidiéndoles remedio a la precaria situación en que se encontraba el Monasterio. La respuesta no se hizo esperar, y por Real Carta, ese mismo año se condena a los nobles que llevaron a cabo los actos de intromisión y violencia contra el Priorato de Marín, a devolver los bienes usurpados. Pero la contienda legal por el legado no finalizaría hasta el año 1612 en el que la Cancillería de Valladolid confirma anteriores sentencias de ella misma y de la Audiencia de Galicia.

Mediado el siglo XIX, una nueva fase de desarrollo y progreso se abre para la villa. El puerto de Marín adquiere categoría internacional con la apertura de un comercio de exportación que trae como consecuencia un notable aumento de sus relaciones con los países de Ultramar. Se establecen líneas de navegación por los pueblos americanos y la Compañía Trasatlántica Española inaugura en el año 1861 un servicio mensual directo de Marín a Montevideo y Buenos Aires. Si desde tiempos pretéritos el mar había sido piedra angular en la vida de los marinenses, desde el siglo pasado la villa ha vivido completamente volcada en el mismo.

Arqueología y arquitectura en la Comarca

Esta zona fue poblada desde muy antiguo, lo que se traduce en el hallazgo de numerosos restos de los tiempos prehistóricos como petroglifos, mámoas, castros, etc. También se han encontrado hallazgos de la época romana, en Portocelo por ejemplo existía un pequeño puerto romano, y una vía recorría el Morrazo atravesando el municipio.

Pero en general toda la Península del Morrazo se sitúa en una de las áreas maegalíticas de Galicia, ofreciendo una gran cantidad de muestras de esta cultura como son las mámoas (tumbas megalíticas) de Chan d´Armada, Casa dos Lobos, Chan de Pastoriza, Chan de Lagoa, y la Mámoa do Rei.

En el arte rupestre destaca el petroglifo de la Playa de Mogor , del que se han hallado dibujos similares en Suecia, Laponia e Islandia.

Se encuentran también petroglifos en el río Lameira, en Cachada Grande, Pornedo, Subida, Carballal y en Godalleira.

Existen restos de castros, como en Porteliña, que guarda similitud con el de Sta. Tecla.

Ya mucho más tarde, el románico está representado por la iglesia de Sta. Mª do Campo, del siglo XIII, en la que destacan unas pinturas murales góticas, y la Iglesia de Sto. Tomé de Piñeiro, peculiar por su ábside pentagonal.Otra iglesia que no debería dejar de visitar el viajero es la San Julián

Por todo el municipio se encuentran diseminadas ermitas de muy diversas épocas y estilos. Tampoco podían faltar los típicos pazos gallegos, fiel reflejo del pasado señorial de esta tierra, destacando el Pazo do Cadro, quizás el más interesante de la Península del Morrazo, el de San Blas de Aguete, el Pazo A Brea, y el Pazo Chirleu, una de las mejores manifestaciones en piedra que conocemos.

Los hórreos y cruceiros se encuentran esparcidos a lo largo y ancho del municipio, siendo de gran interés el hórreo que se encuentra en las proximidades de la casa rectoral de Ardán, con 18 pilares y el del Pazo do Cadro, ambos del siglo XVIII.

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