Ruta de los Espacios Naturales

Ruta Cabo Udra


Por la costa oeste del municipio de Bueu el Cabo Udra pone fin a la ría de Aldán y señala el comienzo de la ría de Pontevedra en una sucesión de pequeñas ensenadas entre puntas rocosas.

Desde lo alto del cabo (91m), y desde el alto de Carafiso (129m) la panorámica es espectacular; la ría de Pontevedra e isla de Tambo; en días de mucha visibilidad la isla de Sálvora y las entradas de las rías de Arosa, Muros y Noia y la silueta de Finisterre; Las islas de Ons y Onza, ría de Aldán, punta Couso y parte de las islas Cíes; en mar abierto observaremos el intenso tráfico marítimo de embarcaciones de todos los tipos: deportivas, de pesca, mercantes …

Y hacia en interior la península del Morrazo, tras un paisaje de prados y matorrales entre "penedos" graníticos de gran tamaño y profusión.

Beluso es un lugar donde aun se hallan típicas viviendas marineras y donde se pueden degustar la más rica gastronomía de pescados y mariscos de las rías y la especialidad del pulpo "á feira". Desde la playa y el puerto se ve una buena muestra de embarcaciones tradicionales botes "polbeiros", dornas y gamelas.

El mar sigue siendo una de las máximas riquezas del pueblo de Bueu.

En las playas de A Rioba y Mourisca destacan las antiguas fábricas de salazón que nos acerca al pasado esplendor de las conservas en esta zona.

En el camino que nos lleva de Chan de Esqueiros hasta Lagos aparece una posible tumba antropomórfica.

En Beluso destacamos la iglesia parroquial de Santa María de Bellos del siglo XVII, la casa parroquial y crucero de piedra parte de un vía crucis.

Es en la franja costera y en cabo Udra donde radican los principales valores de esta ruta. La costa es una sucesión de magnificas playas separadas por zonas de cantiles que sirven de asentamiento para muchas comunidades animales y vegetales; especies como la hierva de enamorar, el perejil de playa, el endemísmo Angélica pachycarpa y algas como el botello, el verdello y la lechuga de mar. En cabo Udra nos encontramos ante un paisaje formado por numerosos bolos graníticos en los que no es raro admirar formas erosivas como "pías y cacholas" que los convierte en singulares y sugerentes esculturas. A lo largo del recorrido es fácil ver lagartijas, lagarto arnal, escaner y erizos o conejos.

Es zona de gran interés ornitológico en especial cuervos marinos y gaviotas pero sin olvidar el paso de aves migratorias.

El patrimonio etnográfico y cultural de esta zona costera está irremediablemente ligado a una economía pesquera y marinera, en el puerto de Bueu se trabaja en la carpintería de ribera construyendo embarcaciones que luego podemos observar amarradas en los puertos o faenando en las ricas aguas de la ría.

En los inicios de siglo XIX se instalan en la costa de Bueu las primeras fábricas de salazón o "salgaduras" de las que quedan restos en la playa de Roiba y en la de Mourisca. Más tarde llegaron las conserveras que también dejaron su fuerte influencia en la vida bonense, el ejemplo más significativo es la de Hnos. Massó que dejó un museo naval (adquirido luego por la Xunta de Galicia) como maquetas y un amplio fondo bibliográfico sobre la historia de conserveras, artes de pesca y embarcaciones tradicionales de gran valor etnográfico y cultural.

En los puertos de Bueu y Beluso observaremos ejemplos vivos de embarcaciones tradicionales como las chalanas, gamelas, dornas, botes "polbeiros" …

Iglesia Parroquial de Sta. María de Beluso del siglo XVII, formando conjunto con casa rectoral y cruceiro.

Los "cruceiros" de piedra aparecen en las encrucijadas y los caminos.

Los hórreos, de piedra o de madera, tienen gran importancia en la vida rural gallega, se usan para guardar, secar y curar las mazorcas de maíz preservándolas de la humedad y los roedores

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